Clinica Plaza Chicureo

Los miedos son, como el amor y el dolor, necesarios en un proceso de aprendizaje...

 

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Enfermedades de Invierno PDF Imprimir E-Mail
"Contra gripes, catarros y resfrios, no hay tratamiento. La prevención es la mejor medida".

"Contra gripes, catarros y resfrios, no hay tratamiento. La prevención es la mejor medida".

No deja de ser curioso que, mientras los médicos trasplantan órganos, vitales como el hígado o el corazón, investigan -con ayuda del sofisticado scanner- la parte más recóndita del cuerpo o ganan la batalla a algunos tipos de cáncer, no exista sin embargo un remedio eficaz contra gripes, catarros y resfríos. Sobre estos males, los profesionales de la medicina siguen afirmando que "sin medicamentos tardan siete días en curarse, y con medicamentos, una semana".

Mientras tanto, cada año y en ocasiones más de una vez, estos síndromes nos postran en la cama. Durante la temporada invernal son muchos los miles de personas que acuden al médico aquejadas de malestar general, fiebre, decaimiento, tos, catarro... Año tras año las cifras aumentan y aumentarían más si supiéramos cuántas han tenido un cuadro similar y han decidido tratarlo por su cuenta. 

Si bien padecer estos síntomas es realmente molesto, a los padres nos duele más ver cómo enferman nuestros hijos que soportar el mal en carne propia. Sobre todo cuando las recaídas son continuas. "Tengo tres chicos de seis, tres y un año - escribe una paciente -. En el invierno pasado han tenido gripes y catarros constantemente. De repente, uno se despertaba con dolor de garganta o con fiebre, y a los pocos días, cuando lo veíamos mejor y comenzaba a jugar con la misma energía caía enfermo otro, y después el siguiente. Realmente, detesto que llegue el invierno.

Si bien padecer estos síntomas es realmente molesto, a los padres nos duele más ver cómo enferman nuestros hijos que soportar el mal en carne propia. Sobre todo cuando las recaídas son continuas. "Tengo tres chicos de seis, tres y un año - escribe una paciente -. En el invierno pasado han tenido gripes y catarros constantemente. De repente, uno se despertaba con dolor de garganta o con fiebre, y a los pocos días, cuando lo veíamos mejor y comenzaba a jugar con la misma energía caía enfermo otro, y después el siguiente. Realmente, detesto que llegue el invierno.

El frío no es el causante
Son los virus y no el frío los que ocasionan las patologías típicas del otoño e invierno. Estos gérmenes existen durante todo el año, pero se multiplican mejor y se contagian más fácilmente en los meses de bajas temperaturas.

Hay varias razones que explican este fenómeno. Con el frío o los capilares sanguíneos de las mucosas respiratorias se cierran y alteran su capacidad de calentar", filtrar el aire y defender al organismo del paso de los gérmenes patógenos. La calefacción también pone su grano de arena: en casa, en los colegios y en el trabajo respiramos un aire excesivamente caliente y seco que irrita las vías respiratoria, tampoco hay que olvidar que la vida en esta temporada del año se desarrolla más en lugares cerrados y concurridos donde no falta alguien capaz de contagiar sus virus. Y por último, la contaminación.

El catarro y la gripe evolucionan en tres fases:
1.- La primera etapa que se conoce como irritativa, dura unos dos días y se caracteriza. por la aparición de un moco claro, estornudos y cierto malestar general.

2.- En la fase de secreción los mocos se hacen más espesos y más oscuros, y aparece la tos, el dolor de garganta y de cabeza, la pérdida de apetito y, a veces, la fiebre. En este momento, pueden surgir las complicaciones bacterianas.

3.- La fase de resolución, los síntomas van remitiendo".

La gripe se diferencia del resfrío en que produce mayor malestar general y en que los síntomas son más intensos. "Comúnmente se engloban en la palabra resfrío las gripes y los catarros, pero los médicos califican como resfríos únicamente las irritaciones de la de la mucosa nasal.

Tratamientos erróneos
A menudo se suele decir que apenas aparecen los primeros síntomas lo mejor es correr a la farmacia y comprar un antibiótico. "Es la manera más rápida de acabar con los resfríos", se dice siempre. A los médicos y pediatras, sin embargo, esta costumbre los alarma: "Es una barbaridad" Estos fármacos no se recetan más que cuando la infección viral se complica por bacterias. Por ejemplo, cuando el niño resfriado tiene también unas anginas causadas por estreptococos".

Si el chico no presenta otros síntomas diferentes a los típicos de las gripes y catarros (fiebre, dolor de cabeza, malestar general, escalofríos, tos, mucosidad) y si no persiste la fiebre, podemos echar mano de los tradicionales remedios caseros para curarlo. Lo más eficaz sigue siendo que guarde cama -si logramos convencerlo- y, a cada hora aproximadamente, hay que intentar que tome un vasito de agua o de jugo para reponer el líquido perdido con la fiebre. Para bajar la temperatura se pueden aplicar paños tibios (nunca fríos) en axilas, ingles o cuello.

Los papás partidarios de métodos más ortodoxos pueden usar un antipirético analgésico para bajar la fiebre y aliviar los dolores, y un mucolítico y un expectorante para eliminar los mocos y las flemas. Pero no hay que olvidar que estos medicamentos quitan únicamente los síntomas, no curan la enfermedad.

Otros fármacos que deben figurar en adelante en nuestra lista negra son las gotas descongestionantes para la nariz. "Ahora a lógico para la nariz, porque se ha demostrado que los otros productos inhiben la circulación sanguínea de la mucosa y las secreciones. Cuando se usan durante mucho tiempo, la mucosa se hace menos resistente a los gérmenes y pueden, incluso, ocasionar la pérdida del olfato", Por otra parte, los productos con mentol pueden producir alergias graves en los niños más pequeños.

En cuanto a la habitación, conviene que esté bien ventilada, que tenga un cierto grado de humedad y que no esté ni muy fría ni muy caliente.

Defensas preparadas
La temperatura y el aire libre desempeñan un papel importante en la prevención de gripes y catarros. Los niños excesivamente abrigados, a los que se les suspende el paseo en cuanto el tiempo se pone frío o llueve, y que duermen en habitaciones bien caldeadas, tienen más posibilidades de sufrir más de un resfrío cada invierno.

En casa conviene mantener la temperatura del cuarto de los niños unos cuatro grados más baja que en el resto de la vivienda, y apagar la calefacción por las noches. También hay que conseguir que el ambiente no esté seco, Y sobre todo, para fortalecerse, no deben dejar de jugar y corretear al aire libre, aunque nieve. Sólo está permitido quedarse en casa cuando hay niebla o la contaminación es excesiva, Esta es la mejor vacuna contra los trastornos de la temporada.

Conviene Instalar un termómetro en su habitación. Así podremos vigilar que la temperatura no sea muy alta - cuatro grados menos que la del resto de la casa es lo ideal -, y que no descienda nunca por debajo de los 12 grados. El exceso de calor es perjudicial.

Vestidos para no enfermar
Tan peligroso es que vayan demasiado abrigados como lo contrario. Lo ideal es que lleven varias capas de ropa. Por ejemplo: una camisetita de algodón sin mangas, otra con manga por encima de ésta, un pulovercito y después un poleron.. Cuando hay lluvia no deben llevar impermeables de plástico que impiden que respire la piel, sino una prenda de lana impermeabilizada. Si el niño es más pasivo que inquieto y tiende a moverse poco necesitará una prenda más.

Referencia: pediatraaldia.cl

 
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